jueves, 27 de agosto de 2015

Yo creo en el Matrimonio, ¿Por qué?

Una familia construida a base de un matrimonio tradicional, es decir, compuesto por un hombre y una mujer, proporcionan el mejor entorno para crecer. Es la base de la economía y también la base del Plan de Dios.



"Así como es la corona, y no simplemente la voluntad, para gobernar lo que hace al rey; así es el matrimonio y no simplemente el amor que cada uno de ustedes siente por el otro, lo que los une a los ojos de Dios y del hombre… de esa manera el amor proviene de ustedes, pero el matrimonio proviene de arriba, de Dios” Resistencia y sumisión: cartas y apuntes desde el cautiverio. Bonhoeffer.Antes de venir a la Tierra, eramos espíritus y vivíamos con Dios. En los cielos aceptamos su Plan para poder perfeccionarnos y llegar a ser como Él, por lo que aceptamos venir aquí y andar por fe, a fin de cumplir sus mandamientos y adquirir experiencias para progresar. Así poder demostrarle a ÉL y a nosotros mismos que a pesar de estar alejados de su presencia, venceríamos personalmente lo malo. La promesa para los que cumplan con esto es "les sería aumentada gloria sobre su cabeza para siempre jamás".
Necesitamos por lo menos 4 cosas para el éxito de ese plan divino:

1) La creación de la Tierra, la cual fue dirigida por Dios y llevada a cabo por el ingeniero del universo, Jesucristo.
2) La condición de mortalidad. La caída de Adán y Eva creó la condición necesaria para nuestro nacimiento físico, para tener la experiencia terrenal y aprender. Con ello vino el discernimiento del bien y el mal.
3) La redención de la caída. El plan de Dios sería nulo sin una manera de vencer a la muerte física y espiritual. por tanto, Jesucristo, el Unigénito de Dios, sufrió y murió para expiar la transgresión de Adán y Eva y darnos así la resurrección y inmortalidad. También, sabemos que no somos perfectos, por lo que su expiación nos limpia de nuestras equivocaciones si nos arrepentimos de corazón. Por esto, nuestra muerte espiritual y nuestra separación de Dios llegará a su fin.
4) El entorno para nuestro nacimiento físico y renacimiento espiritual. A fin de que su obra tenga éxito y seamos exaltados con Él, Dios ordenó que los hombres y las mujeres debían casarse y dar a luz hijos, en colaboración con Él, para darle un cuerpo físico a sus hijos espirituales que aceptaron igual que nosotros su plan de venir y ser perfeccionados en Él.

Al conocer la razón por la que salimos de la presencia de nuestro Padre Celestial y lo que se requiere para regresar y ser exaltados con Él, queda muy claro que nada, en lo que respecta a nuestro tiempo en la Tierra, puede ser más importante que el nacimiento físico y el renacimiento espiritual, los dos requisitos necesarios para obtener la vida eterna. Éste es, para usar las palabras de Dietrich Bonhoeffer, el “deber” del matrimonio, el “lugar de responsabilidad con… la humanidad” que ocupa esta divina institución “de arriba, de Dios”. Es el “eslabón en la cadena de las generaciones” tanto aquí como en la vida venidera: el orden del cielo.

Es por esto que las comunidades y las naciones por lo general han protegido y fomentado el matrimonio y la familia como instituciones privilegiadas; nunca ha tenido que ver solo con la felicidad de los adultos.
Claramente hay casos en los que las personas no pueden cumplir con esto por razones como falta de candidatos viables, la atracción hacia el mismo sexo, discapacidades, o quizás ya se han divorciado. Sea cual sea el motivo, todos tienen dones, talentos y un papel vital en el plan de Dios para todos nosotros, sus hijos amados. 

Sé que esto es verdadero y espero que todos pudiéramos tener esta hermosa verdad en nuestro corazón, conociendo la importancia del matrimonio y de traer hijos al mundo, en una familia constituida a la manera de Dios, que siempre será la mejor manera. Sus caminos y sus propósitos son mejores y más elevados y sabios que los nuestros. 

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