jueves, 27 de agosto de 2015

Modelos de Luz: Distinguir la luz

A veces nos preguntamos si es un presentimiento, si es Dios hablándonos o si solo son nuestros pensamientos.
Debemos hacer algo, debemos actuar para reconocer si viene de nosotros mismos o viene de Dios.
Por ejemplo, cuando hay personas que no acostumbran conversar con Dios, es decir, no acostumbran orar, y un día escuchan en su cabeza la voz de su amorosa madre diciéndoles que siempre deben hacerlo, recordandoles que deben orar. Quizás piensen que Dios debe hablarles mediante angeles y manifestaciones gigantescas de su poder, pero, por qué ha de hacer esto Dios, si puede hablarnos mediante el Espíritu Santo a nuestro corazón, con algo tan simple y profundo como recordarnos las palabras de nuestra madre.
El efecto es el mismo, todo lo que nos influencia a hacer lo bueno y ser buenos, viene de Dios.
Muchos preguntan por qué no hacerlo fácil para reconocer siempre, pero Dios confía en nosotros, no debería tener que remecernos para llamar nuestra atención.

La luz de Cristo nos lleva a buscar el Espíritu Santo y el Espíritu de revelación.
Los que son miembros bautizados de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, reciben el don del Espíritu Santo mediante la imposición de manos. Cualquier persona en cualquier parte del mundo puede recibir la influencia del Espíritu Santo, pero después del bautismo por la debida autoridad, recibimos esa ordenanza del Espíritu Santo. Ese don cuando hace efecto en nosotros, y buscamos y preguntamos, hacemos la invitación para recibir inspiración del cielo.

 

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